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¿Quién creó la empanada?

¿Quién creó la empanada?

Empanadas Paulistas

Descubre cuál es el origen de la empanada y su recorrido por el mundo

¿Quién creó la empanada?

¡Empanadas! ¿Quién creó la empanada? ¿Cuál es el origen de la empanada?  Al provenir de diversas partes del mundo, resulta difícil adjudicar la autoría de la longeva empanada a una sola nación.

Empanada longeva

Y decimos longeva porque, para empezar, desde hace casi tres mil años existía una tradición egipcia que derivó en lo que Medio Oriente conocería como empanada.

De sangre conquistadora y mercantil, los persas ya conocían una comida similar a la empanada, siglos antes del nacimiento de Cristo, a la par de los griegos.

Los griegos eran famosos, entre otras cosas, por su fina y transparente masa filo que terminaron exportando desde la cuna de la civilización occidental.

Esta pasta griega hecha de harina común, aceite, sal y agua sería empleada en las cocinas de Medio Oriente, que volvió muy popular a la empanada.

Por aquellas épocas, los árabes preparaban las tradicionales empanadas “fatay” (o “esfigha”) con bulgur, que es un derivado del trigo, carne de cordero y las infaltables especias.

Las empanadas llegaron a ser tan importantes que el general árabe Táriq ibn Ziyad, por quien nombraron la península Gibraltar, no olvidaba llevar empanadas al campo de batalla, allá por el año 711.

Directo a España

Es así que, durante la invasión musulmana a la península ibérica, los españoles adoptan la empanada en la Edad Media, como lo documenta el recetario de cocina “Llibre de Coch” de Ruperto de Nola impreso en el siglo XVI (1520).

La obra del llamado “mestre” Robert hace mención de empanadas rellenas de mariscos, pescados como la trucha, el congrio y el atún, y anguilas, éste último considerado un manjar por nuestros antepasados.

No está demás decir que “Llibre de Coch” constituye uno de los primeros libros de cocina que existe en Europa y referencia obligada de la gastronomía catalana del periodo renacentista. Interesante, ¿verdad? Sigamos descubriendo más sobre quién creó la empanada.

Cuestión práctica

A falta de refrigeradoras en esos tiempos, lo cierto es que se necesitaba conservar por más tiempo la comida, puesto que los viajeros, peregrinos, comerciantes y pastores tenían que estar lejos de casa y debían alimentarse de todas formas.

Por tal razón, se colocaba dentro de una masa el relleno, que bien podía ser de carne, pescado o quizás las sobras del guiso, para lueg cocinarlo, y ¡asunto arreglado!

Para muchos, esta pasión por la empanada ha quedado inmortalizada en el Pórtico de la gloria de la imponente Catedral de Santiago de Compostela en Galicia, España.

Ahí se ve a ciertos personajes tallados en piedra sosteniendo lo que parece ser una empanada rellena, lo cual también se puede apreciar en su antiguo palacio episcopal de Gelmírez. No por gusto se dice que en la tierra de los gallegos se empana todo lo comestible.

Empanada peruana

Ya con los conquistadores españoles, la empanada arriba a América y desde entonces empieza a deleitar paladares peruanos desde los inicios del Virreinato.

Para el siglo XVII, por ejemplo, el jesuita y lingüista italiano Ludovico Bertonio, pionero en el estudio de la lengua aymara, menciona a la empanada como “Idem, vel impanato” en su obra “Vocabulario de la lengua aymara”.

En Navidad, el Virrey fungía de juez y premiaba a los mejores productores de empanadas de la “Ciudad de los Reyes”, tras escuchar las “calendas” de los conventos de monjas.

Se dice también que en los claustros, el Virrey probaba las afamadas “colaciones” en medio de un agasajo de dulces y panes, donde surge la empanada limeña afianzándose la tradicional receta con el transcurrir de los años.

Palma y sus tradiciones

A esta cita no podía faltar el ilustre Ricardo Palma, quien en sus “Tradiciones peruanas” relata que al mediodía, entre los vendedores ambulantes, aparecía “el proveedor de empanaditas de picadillo”.

También menciona en aquel festín familiar donde, además de la sopa teóloga, la carapulcra y el pavo relleno, resaltaba la empanada; o sobre ese local de Marcenaro donde, a partir de las tres de la tarde, salían del horno “unas empanaditas y unos pastelillos deliciosos”.

Muy a su estilo, el costumbrista cuenta, además, en “No juegues con pólvora” que uno de sus personajes, la gallarda arequipeña Carmencita Domínguez, le dice:

“Me gustas por lo desvergonzado como una empanada de yemas” a uno de sus galanes, el joven andaluz Pacorro, a quien decide no corresponder porque no le cae en gracia a su confesor el fray Tiburcio. Qué curiosa historia, ¿verdad?

Con tanto relato sobre empanadas no resultaría descabellado imaginar que hasta al propio Ricardo Palma se le haya abierto el apetito sucumbiendo al placer de comer más de una empanada mientras escribía de ella, se habría animado a probar una Empanada Paulista, ¿no lo creen? Hasta el próximo blog!

“Queremos ser la empanada peruana”

“Queremos ser la empanada peruana”

AQUÍ COMENZÓ TODO. En este local de la calle Chinchón en San Isidro, Jorge y Jaime emprendieron su aventura empanadera.

 

ENTREVISTA. Hablan Jorge Langschwager y Jaime Zagal, los socios de Empanadas Paulistas:

“Queremos ser la empanada peruana

 

Inspirados en la cultura empanadera del sur de nuestro continente, hace 10 años Jorge Langschwager y Jaime Zagal apostaron por reinventar la tradicional empanada portando como bandera nuestra riqueza culinaria, en su deseo de conquistar el paladar del público peruano y llevar el estandarte de la empanada peruana.

De 50 a 3 mil empanadas diarias

Sin ser chefs o cocineros, este ingeniero civil y su amigo administrador de empresas han sido lo suficientemente perseverantes, optimistas y entusiastas para que su primer y pequeño local de la calle Chinchón en pleno corazón de San Isidro se transforme, una década después, en una cadena de 13 tiendas que brinda una variedad de 16 empanadas extremadamente rellenas acompañadas de 9 diversas salsas.

“Parece mentira que aquí fue nuestra primera tienda, aquí estaba la planta, aquí producíamos y vendíamos de 50 a 80 empanadas al día. Hoy, estamos al borde de las 2,500 a 3,000 empanadas diarias”, nos cuenta Jaime, quien al echar una mirada hacia atrás puede saborear los retos, las oportunidades y, por qué no decirlo, las dificultades afrontados en esta gran aventura empresarial.

Marcando la diferencia

Si bien la categoría de empanadas ya existía en nuestro mercado, ésta resultaba muy limitada en cuanto a sabores y a variedad, por lo que Empanadas Paulistas supo hacerse un lugar en la preferencia de la gente al ser una empresa 100% peruana que cuenta con una cadena de empanadas que se distinguen de las tradicionales debido a la diversidad de sabores, la combinación con las salsas, la calidad de los insumos que utilizan y la cantidad de relleno de cada empanada.

“Nuestras empanadas son totalmente rellenas y la cantidad de relleno es mucho mayor al que encuentras normalmente en el mercado peruano, aprovechando la riqueza gastronómica con sabores ya conocidos por los peruanos y, además, con una carta internacional”, precisa Jorge, su socio y amigo por más de dos décadas.

“Lo tomamos como un reto”

¿Qué significa para ustedes cumplir 10 años?

Jaime: Ha sido una aventura muy enriquecedora. No ha sido fácil. No somos chefs o cocineros, tampoco conocíamos mucho de este rubro, así que lo tomamos como un reto, y lo sigue siendo. Hemos avanzado un poco y nos falta un poco más, reforzando el posicionamiento de esta marca y haciendo de la empanada un producto diferente al que existía. Queremos seguir apostando por esto.

Ganas y entusiasmo

¿A qué se debe el éxito de Empanadas Paulistas?

Jorge: A la dedicación, cariño, empeño, tiempo, trabajo, y definitivamente apoyado por un equipo que ha complementado todas las ideas que Jaime y yo teníamos; y a ubicar el nicho de mercado que aquí no estaba desarrollado, a diferencia de los países vecinos.

 

¿Qué tan difícil ha sido emprender esta aventura empanadera?

Jaime: Ha sido una experiencia muy divertida conocer un poco de esta categoría tan en boga ahora, con tanta competencia, pero hemos sabido y podido mantenernos porque le dedicamos mucho tiempo, trabajo y cariño. Lo que no tenemos en conocimientos lo tenemos en ganas y entusiasmo por hacer las cosas bien.

 

Pero, ¿solo empanadas?

Jaime: De hecho sí, solo empanadas. Seguimos un poco tercos en eso hasta que haya una nueva variedad. Queremos ser el referente de las empanadas.

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Empezaron vendiendo de 50 a 80 empanadas diarias. Hoy, el mercado les exige hasta 3,000 por día.

 

Pasión y perseverancia

¿Es difícil hacer negocios con un amigo de más de 20 años?

No ha sido fácil, pero le hemos puesto ganas y empeño para que esto funcione, porque una cosa es el trabajo y otra la amistad. Felizmente nos complementamos y eso nos ayuda muchísimo, ya que él ve una parte que yo no veo, y viceversa. Esto ha sido importante para seguir adelante.

 

Si pudieran resumir en una palabra lo que significa Empanadas Paulistas, ¿cuál sería?

Jorge: Pasión, porque es un negocio que se nos ocurre viendo una oportunidad de que en el país, con tal riqueza culinaria, no existía una cadena de empanadería que sí había en países vecinos; y poniéndole todas las ganas, con trabajo en equipo, para seguir creciendo y haciéndonos más conocidos.

Jaime: Perseverancia. Desde que comenzamos a planificar esta idea, el tema humano era el más importante, desde nuestra primera cocinera, una segunda chef que luego se convirtió en chef, una vendedora estrella, una muy buena supervisora. La calidad de gente que nos tocó nos ha ayudado y sigue ayudándonos muchísimo… El tema de la comida está muy profesionalizado y nos pone vallas muy altas. Todo lo que sea comida rápida es nuestra competencia, por eso tenemos que estar a la par.

Planes futuros

¿Cómo se ven de aquí a 10 años más?

Nos vemos con más experiencia, más tiendas, franquicias, tiendas en provincia y fuera del país, siempre con el mismo entusiasmo y ganas del primer día. Queremos que la empanada peruana sea tan reconocida como la comida peruana.

 

¿Hacia dónde apuntan?

A ser reconocidos como la mejor empanada  en el Perú, como la mejor cadena de empanadas, inicialmente. Como objetivo final, sacar eso afuera. El Perú es el país menos empanadero y volver al peruano en consumidor de empanadas, como lo es en otros países, sería buenísimo. Convertir a la empanada peruana como es la comida peruana nos gustaría mucho. Queremos ser la empanada peruana.

 

¿Qué les dirían a los “Paulistas lovers”?

Jorge: Agradecerles, y decirles que vamos a hacer todo lo posible por seguir mejorando y que sigan siendo nuestros “Paulistas lovers”.

Jaime: Estamos buscando nuevos sabores y complementos en las salsas.

 

Entonces, al peruano se le conquista por el estómago…

Jaime: A mí, sí (sonríe). El peruano cuando mete mano a la comida, la hace mundial.

Jorge: Los peruanos conquistamos al mundo por el estómago.

Jaime: Es verdad, conquistamos y nos conquistan por el estómago.

 

Empanadas Paulistas ofrece una variedad de 16 rellenos y 9 salsas diversas. ¡Pruébalas ya!

 

¿Sabías que…?

El nombre de Empanadas Paulistas se inspira en la ciudad brasileña de Sao Paulo, donde son populares los restaurantes rodizio y, según apunta Jorge, se caracteriza porque el cliente puede consumir hasta saciarse. Por lo tanto, es sinónimo de abundancia.